El gobierno de México condenó el operativo militar llevado a cabo por Estados Unidos en Venezuela contra el presidente Nicolás Maduro, al considerar que se trató de una intervención militar que vulnera el derecho internacional.
A través de un posicionamiento oficial, la administración mexicana expresó su rechazo a las acciones ejecutadas por fuerzas estadounidenses, las cuales incluyeron bombardeos selectivos y la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Para México, este tipo de operaciones contravienen los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y representan una violación a la soberanía de los Estados.
El gobierno mexicano subrayó que América Latina y el Caribe deben mantenerse como una zona de paz, advirtiendo que el uso de la fuerza militar en la región puede generar inestabilidad y escalar el conflicto a nivel internacional. En ese sentido, hizo un llamado a privilegiar las vías diplomáticas y el diálogo político como mecanismos para resolver disputas entre naciones.
Asimismo, México reiteró su apego histórico al principio de no intervención como eje central de su política exterior y manifestó su disposición para colaborar en iniciativas que impulsen soluciones pacíficas y negociadas ante la crisis venezolana.
Finalmente, el gobierno mexicano insistió en que el respeto a la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y el marco del derecho internacional son fundamentales para preservar la estabilidad regional y evitar mayores tensiones en el continente.
